Patologías - Hernia discal - 2



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Fases de la hernia discal.


Como resumen, veremos unas imágenes del proceso.

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a. Degeneración del disco: Debido a la presión sometida al disco, este tiende a deformarse sin ocasionar ninguna rotura de los anillos del disco.


b. Prolapso o protrusión: Cuando los anillos del disco no son capaces de soportar la presión ejercida por el núcleo se produce una ruptura de algunas fibras del disco intervertebral, el cual se hace inestable y se abomba hacia atrás.


c. Extrusión o hernia discal subligamentaria: Se produce cuando hay una ruptura del anillo fibroso, con salida hacia atrás del núcleo pulposo, el cual todavía es retenido por un ligamento longitudinal posterior intacto.

d. Extrusión o hernia discal extraligamentaria: Con ruptura del ligamento longitudinal posterior, lo que permite que una parte del núcleo pulposo se proyecte dentro del canal raquídeo.

e. Migración o secuestro: Cuando el núcleo pulposo extruído queda libre dentro del canal y migra en sentido cefálico o caudal.



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En esta imagen, se puede apreciar como el disco herniado entre L4 y L5, se ha desplazado posteriormente afectando al canal medular. Produciendo así afectación neurológica.





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Esta imagen muestra los elementos que intervienen en la hernia discal. Podemos observar que el disco intervertebral tiene una hernia discal que se desplaza hacia el lateral derecho, provocando una migración de parte del contenido del núcleo pulposo hacia fuera, hasta que finalmente se produce un contacto con el nervio espinal del mismo lado. Este desplazamiento del núcleo produce una presión sobre dicho nervio, originando un estrechamiento en la salida del mismo, quedando afectado a lo largo del recorrido del mismo. Esto es el responsable de padecer directamente dolor, hormigueos, parestesias, sensación de acorchamiento, etc.


Diagnostico de una hernia discal.


El uso de la resonancia magnética nos confirmará la existencia de una hernia discal. De hecho es el método mas preciso de diagnostico, a través de ella podemos aclarar en que estadio se encuentra, si se trata de una protusión o una hernia discal y el segmento vertebral que está siendo afectado, objetivando el grado de compromiso de las raíces nerviosas.


No obstante se hacen imprescindibles las pruebas de movilidad articular en camilla, y otros síntomas que nos confirmen que el dolor realmente proviene de la hernia discal. Solamente tras un exhaustivo estudio, podremos precisar si los síntomas realmente son producidos por la hernia discal.


- los síntomas comienzan con una lumbalgia, normalmente de repetición.
- el dolor alivia al flexionar la rodilla y el muslo
- el dolor se agrava con la tos, el estornudo o los esfuerzos de defecación: este "efecto del pistón" positivo
- síntomas vesicales: la incidencia de la disfunción miccional, por problemas de vaciado, de esfuerzo o de retención urinaria.


La lumbalgia en sí es, por lo general, un componente menor (sólo 1% de los pacientes que refieren lumbalgia tienen ciática) y, cuando es el único síntoma, es necesario buscar otras causas. La ciática tiene tan alta sensibilidad para indicar la presencia de una hernia de disco que la probabilidad de hallar una hernia de disco de importancia clínica sin ciática es un de cada mil casos. Entre las excepciones, cabe mencionar a la hernia de disco central, que puede provocar síntomas de raquiestenosis lumbar (claudicación neurógena), o el síndrome de la cauda equina.


¿De que manera puede un osteópata detectar una hernia discal, si carecemos de una prueba radiológica que lo confirme?


Existen una serie de pruebas que nos confirman la existencia de una hernia discal, estas son:


Exploración:


Alteraciones de la estática vertebral


- Pérdida de la lordosis lumbar fisiológica, condicionando la rigidez del eje vertebral.
- Escoliosis compensatoria.
- Signos de RAMOND: contractura muscular como mecanismo de defensa. Consiste en una escoliosis, descenso de las costillas, del omóplato y elevación de la cadera.


Alteraciones radiculares


- La flexión del tronco provoca un dolor en la pierna, es un signo de conflicto disco radicular
- La presión de las masas musculares paravertebrales podrá desencadenar un dolor en la pierna (Signo del timbre).


Alteraciones motoras


- Caminar de puntillas (S1) y de talones (L5).
- Ejercer una contra resistencia a la flexión del pie (L5) y al movimiento de extensión del pie (S1).
- Comprobar la fuerza del cuadríceps (L3 y L4).
- Se buscará la presencia de atrofia muscular.


Alteraciones sensitivas


- Se explora la sensibilidad de la cara anterior del muslo (raíces, L1, L2 y L3).
- Se explora la cara interna de la pierna (raíz L4).
- La cara externa de la pierna, la mitad interna del dorso del pie incluyendo el dedo mayor (raíz L5).
- La mitad externa del dorso del pie incluyendo el dedo menor (raíz S1).
- Asimismo, se explorará la sensibilidad de la región perianal y cara posterior del muslo, pierna y región plantar para las raíces S1, S2.


Alteraciones esfinterianas


- Se explora la presencia de globo vesical.


Maniobras dolorosas radiculares


a) Específicas:


- Maniobras de Lasegue: elevación de la pierna extendida. Es de utilidad para diferenciar la ciática del dolor provocado por una enfermedad de la cadera. Prueba: el paciente se ubica en decúbito supino, se eleva el miembro afectado tomándolo del tobillo hasta provocar dolor (el dolor debe aparecer a menor 60°; la tensión de la raíz aumenta poco con ángulos superiores a ese valor). El resultado positivo de esta prueba consiste en la aparición de dolor de la pierna o parestesias con distribución metamérica (la exacerbación de la lumbalgia solamente no es suficiente). El paciente también puede intentar extender la cadera (levantándola de la camilla) para reducir el ángulo de es-tiramiento.

- Lasegue cruzado: Al levantar el M.I. no doloroso se induce el dolor ciático en el otro M.I. Es sugestivo de hernia extruida.

- Maniobra femoral o de Wassermann: En D.V. se coloca la mano en la región poplítea y se flexiona la pierna sobre el muslo; provocará dolor en la cara anterior del muslo en relación a compromiso de raíces L2, L3 y L4, el dolor es debido a elongación del N. femoro-cutáneo

- Maniobra de Fernández: En D.D. se flexiona la pierna sobre el muslo colocando la mano en la región poplítea, provocará dolor en cara anterior del muslo, en relación a compromiso de raíces L2, L3 y L4, el dolor es debido a elongación del N. femorocutáneo.

La maniobra de Lasegue para las ciatalgias y las maniobras de Wasserman o femoral y Fernández para las crurociáticas.


b) Inespecíficas:

- Maniobra de Neri: Estando el paciente en posición sentada se le levanta la pierna hasta la horizontal y provocará dolor a lo largo del miembro inferior. Se sugiere iniciar la maniobra con el miembro no doloroso para comparar.


¿Es importante el buen funcionamiento de la musculatura, para proteger a la columna vertebral y evitar una posible hernia discal?


Cuando estamos ante una hernia discal, la principal implicada, es la funcionalidad de la musculatura de la espalda, que es la que sufre todos estos sobre esfuerzos. Aunque su función es la de sostener y proteger a la columna vertebral, constantemente producimos una sobrecarga de la misma, no pudiendo soportar tales esfuerzos, por lo tanto la musculatura se fatiga y al no poder soportar más presión, esta es transmitida a las vértebras lumbares, siendo el disco el que aguanta toda la presión del tronco.

Si a eso sumamos que cuanto mayor es la inclinación del tronco, mayor fuerza se requiere, estamos poniendo en evidencia la situación de la columna vertebral. Estos esfuerzos van a someter a las últimas vértebras a presiones muy grandes, produciendo un aplastamiento del disco intervertebral, y este debido a la presión que sufre, termina por romperse. Hay que tener en cuenta que cuando realizamos una carga o levantamos un peso, estamos ejerciendo una presión sobre la columna vertebral, más concretamente sobre las últimas vértebras lumbares, que son las que deben de soportar mayor carga y a su vez que el disco intervertebral, se ve sometido a mucha presión.

La zona lumbar va a soportar toda la presión del tronco, más concretamente las últimas vértebras, que son las que más presión soportan. Esa presión va a ser transmitida a la pelvis por mediación de los huesos iliacos que a su vez transmitirán esa fuerza hacia los miembros inferiores.

¿Cómo puede influir una cadera más alta, para tener padecer una hernia discal?


La pelvis es la base de la columna vertebral, de la correcta alineación de la pelvis dependerá la estabilidad articular de L5-S1. Si L5 se mantiene rotada y lateralizada, la presión ejercida sobre el disco será tal que provocará una hernia discal.

La dismetría pélvica es una causa para crear o mantener una hernia discal, en toda patología de hernia discal la pelvis debe de ser tratada.


¿En que consiste el tratamiento?


Cada persona responde a un tratamiento diferente al de otras personas, por lo que para realizar un buen tratamiento, primeramente hay que hacer un estudio previo del paciente, a fin de determinar la causa que ha producido dicha lesión.

Previamente al tratamiento necesitamos rellenar una ficha del paciente, en ella haremos preguntas acerca de su trabajo, actitudes posturales, si realiza deporte, alimentación, antecedentes personales, cicatrices por operación y de que ha sido operado, estado emocional, etc. Posteriormente haremos un examen osteopático para determinar las lesiones actuales. En este estudio tendremos presentes los acortamientos musculares, posturas antialgicas, posibles fijaciones viscerales, lesiones pélvicas, etc.

Primeramente vamos a hacer un estudio de la persona a fin de determinar las lesiones. Seguidamente hay que reestablecer la movilidad del conjunto lumbar mediante una normalización manipulando las vértebras que sean precisas para su correcta movilidad.


¿Cuándo debo de acudir a tratar mi hernia discal?


Tan pronto como tengamos la mínima molestia debemos acudir a un osteópata para resolver nuestro problema. Es mejor tratar esta lesión en un estadio poco avanzado, a dejar que el problema aumente. En el caso de que avance más el problema, el tratamiento se hace muy dificultoso y se alarga mucho en el tiempo.

Si pensamos que una lesión tan importante en una fase de dolor aguda, podemos esperar al último momento cuando ya no somos capaces de soportar el dolor y salir de la consulta completamente recuperados sin dolor alguno y caminando como si no hubiese pasado nada, estamos muy confundidos.

Para empezar, si esperamos al último momento para tratarnos y recuperarnos completamente, lo mas seguro es que no consigamos nada. Hay muchos pacientes que acuden a consulta esperando el milagro, en ese caso hay que advertir al paciente de la gravedad de su lesión y dejar muy claro que requiere de un tratamiento continuado hasta constatar la desaparición de los síntomas.

Una vez que los síntomas han remitido hay que hacer un seguimiento periódico, a fin de asegurarnos que no habrá recidivas. Este seguimiento puede alargarse hasta un año.


¿Cuándo dejaré de tener molestias por mi hernia discal?


Al producirse una rotura del disco intervertebral podemos decir que ese disco ha quedado dañado, pudiendo aparecer crisis de dolor en cualquier momento. Es fácil escuchar a pacientes con este problema indicando que tienen una o dos crisis fuertes al año.

Hasta pasado un año es normal que tengamos dolor debido a la inestabilidad del disco, pasado este primer año podemos decir que aún nos queda un año más para normalizar la situación, no pasando por alto alguna crisis que podamos tener.


¿Qué hacer para evitar una crisis?


Una vez finalizado el tratamiento, la mejor forma para evitar una crisis es hacer los seguimientos necesarios para nuestro caso. Dependiendo de la persona: hábitos posturales, su trabajo, las posturas que adopta, si hace ejercicio, etc. podremos ir distanciando los seguimientos una vez por mes durante un periodo no muy largo, para después distanciarlos cada dos meses y así cada vez alargando más. Este criterio es muy personal y dependerá a su terapeuta indicar las pautas de visita.

Hay que pensar que es preferible acudir una vez por mes durante un tiempo, en lugar de no acudir a los seguimientos y cuando tengamos la crisis, tener que venir varias veces seguidas. Si hace el seguimiento que le marca su terapeuta le será mas económico para su bolsillo y menos doloroso para su espalda.


¿Es efectivo el tratamiento?


Los resultados obtenidos mediante el tratamiento con osteopatía son muy satisfactorios, en un gran porcentaje los síntomas remiten en poco tiempo de comenzar el tratamiento. Hay que tener en cuenta que no todos los pacientes son iguales y cada persona tiene unos hábitos y actitudes posturales que en determinados casos puede hacer que se alargue el tratamiento.

Un alto porcentaje de hernias discales tratadas con osteopatía son llevadas con éxito y en poco tiempo pueden realizar su vida normal. También hay que decir que el paciente debe de hacer por si mismo, ejercicio para fortalecer la espalda, estiramientos, etc.


¿Tras una hernia discal podré hacer mi vida completamente normal?


Depende de que entendamos por hacer una “vida normal”, por que si a eso le llamamos trabajar en la construcción levantando cargas, trabajar haciendo mudanzas o realizar esfuerzos indebidos, posturas inapropiadas como por ejemplo algunos trabajos que requieran de permanecer en cuclillas, hacer deporte hasta algunos extremos…Os puedo decir que no volveréis a tener una “vida normal”.

Todo aquello que no sea lo anteriormente expuesto o similar, por supuesto que podréis hacer una “vida normal”.