Patologías - Hernia discal

¿Cuándo dejaré de tener molestias por mi hernia discal?

Al producirse una rotura del disco intervertebral podemos decir que ese disco ha quedado dañado, pudiendo aparecer crisis de dolor en cualquier momento. Es fácil escuchar a pacientes con este problema indicando que tienen una o dos crisis fuertes al año. Hasta pasado un año es normal que tengamos dolor debido a la inestabilidad del disco, pasado este primer año podemos decir que aún nos queda un año más para normalizar la situación, no pasando por alto alguna crisis que podamos tener.

¿Qué hacer para evitar una crisis?

Una vez finalizado el tratamiento, la mejor forma para evitar una crisis es hacer los seguimientos necesarios para nuestro caso. Dependiendo de la persona: hábitos posturales, su trabajo, las posturas que adopta, si hace ejercicio, etc. podremos ir distanciando los seguimientos una vez por mes durante un periodo no muy largo, para después distanciarlos cada dos meses y así cada vez alargando más. Este criterio es muy personal y dependerá a su terapeuta indicar las pautas de visita. Hay que pensar que es preferible acudir una vez por mes durante un tiempo, en lugar de no acudir a los seguimientos y cuando tengamos la crisis, tener que venir varias veces seguidas. Si hace el seguimiento que le marca su terapeuta le será mas económico para su bolsillo y menos doloroso para su espalda.

¿Es efectivo el tratamiento?

Los resultados obtenidos mediante el tratamiento con osteopatía son muy satisfactorios, en un gran porcentaje los síntomas remiten en poco tiempo de comenzar el tratamiento. Hay que tener en cuenta que no todos los pacientes son iguales y cada persona tiene unos hábitos y actitudes posturales que en determinados casos puede hacer que se alargue el tratamiento. Un alto porcentaje de hernias discales tratadas con osteopatía son llevadas con éxito y en poco tiempo pueden realizar su vida normal. También hay que decir que el paciente debe de hacer por si mismo, ejercicio para fortalecer la espalda, estiramientos, etc.

¿Tras una hernia discal podré hacer mi vida completamente normal?

Depende de que entendamos por hacer una “vida normal”, por que si a eso le llamamos trabajar en la construcción levantando cargas, trabajar haciendo mudanzas o realizar esfuerzos indebidos, posturas inapropiadas como por ejemplo algunos trabajos que requieran de permanecer en cuclillas, hacer deporte hasta algunos extremos…Os puedo decir que no volveréis a tener una “vida normal”. Todo aquello que no sea lo anteriormente expuesto o similar, por supuesto que podréis hacer una “vida normal”.

¿Se puede tratar una hernia discal sin necesidad de recurrir a la cirugía?

¿Es necesario operar una hernia discal?

¿En que casos se recomienda operar una hernia discal?

Tan solo se recomienda la cirugía en un 5% o un 10% de los casos. Podemos constatar con los mejores cirujanos especialistas en dicha patología que el 90-95% de los casos operados reinciden en sus dolores antes de los cinco años posteriores a la operación, y un 20% de los mismos se encuentran igual o a veces peor que antes de la intervención. Muchas hernias discales son tratadas quirúrgicamente solamente por que su diagnostico así lo indica, la muestra nos indica que tras la intervención los síntomas siguen siendo los mismos. Esto explica el alto porcentaje de fracasos en intervenciones de hernia discal. Este es un claro ejemplo de que pese a existir un diagnostico que confirme la existencia de una hernia discal y el dolor referido por el paciente proceda de la misma zona lumbar, puede tratarse de otra patología estructural o visceral. Si a esto le sumamos los efectos de una fibrosis post-quirúrgica (ver patología), en poco tiempo los síntomas se acentuaran.

¿Carece de riesgos la intervención de una hernia discal?

La intervención de una hernia discal tiene unos riesgos considerables a tener en cuenta, estos son: • Lesión o afectación de una raíz nerviosa con el consiguiente trastorno sensitivo o motor. • Inestabilidad del segmento raquídeo operado. • Limitación de la movilidad del raquis. • Infección de la herida quirúrgica. • Hemorragia. • Fibrosis a nivel de la zona intervenida, que puede provocar un cuadro doloroso persistente en el tiempo (fibrosis post-quirúrgica). • Alteraciones alérgicas si se utilizan procedimientos químicos como la quimionucleolisis con quimopapaina, terapia actualmente en desuso por los resultados impredecibles y los frecuentes efectos secundarios.

¿Es aconsejable el reposo?

Quiero dejar claro este concepto, una cosa es permanecer en “reposo” debido a la inflamación aguda y otra cosa bien distinta es el “reposo absoluto”. El “reposo” solamente es aconsejable en casos de inflamación aguda donde al paciente no le sea posible moverse. En este caso no es aconsejable iniciar el tratamiento ya que no permitirá al terapeuta realizar ninguna movilización debido al dolor que sufre el paciente. El “reposo absoluto” únicamente conlleva a la debilitación de la espalda y agudizar la lesión. Es un error y un concepto muy equivocado por la medicina convencional aconsejar el reposo absoluto, cuando así lo único que conseguimos es debilitar aún más la musculatura de la espalda con la consiguiente atrofia muscular.